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Lucha contra el Maligno

Súplicas, invocaciones y sacramentales para el combate espiritual del fiel cristiano.

«Vestíos de las armas de Dios, para que podáis resistir las asechanzas del diablo» (Ef 6, 11).

La vida cristiana es también un combate espiritual. La Iglesia nos ofrece oraciones, súplicas e invocaciones que el fiel puede usar privadamente para implorar la protección de Dios, de la Santísima Virgen, de San Miguel Arcángel y de todos los santos contra las insidias del Maligno. Junto a la oración, los sacramentales —agua bendita, sal y aceite exorcizados, la medalla de San Benito— son signos sagrados instituidos por la Iglesia que disponen al alma a recibir la gracia de Dios.

Índice

  1. Oraciones de súplica
  2. Invocaciones a la Santísima Trinidad
  3. Invocaciones a Jesucristo
  4. Otras invocaciones al Señor
  5. Invocaciones a santa María Virgen
  6. Invocación a san Miguel Arcángel
  7. Letanías
  8. Sacramentales especiales

Súplicas privadas en la lucha contra el poder de las tinieblas

Estas súplicas pueden ser utilizadas privadamente por los fieles en la lucha contra el poder de las tinieblas.

1. Por la redención del Señor

Señor Dios, apiádate de mí, siervo tuyo, que, a causa de muchas insidias, me he vuelto como un objeto perdido; sálvame de la mano de mis enemigos y ven a buscarme si estoy perdido, acógeme cuando me encuentres, y no me abandones, así podré agradarte por siempre, porque sé que me has redimido con tu fuerza.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

2. Por la victoria sobre el adversario

Dios todopoderoso, que das cobijo a los afligidos en tu casa y conduces a los cautivos a la prosperidad, mira mi aflicción y ven en mi auxilio; derrota al enemigo malvado, para que, una vez vencida la acción del adversario, la libertad me conduzca a la paz, de modo que restablecido en la piedad serena, proclame que eres admirable, Tú que diste fuerza a tu pueblo.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

3. Por la gracia del bautismo

Oh, Dios, creador y defensor del género humano, que formaste al hombre a tu imagen y lo recreaste más admirablemente con la gracia del bautismo, dirige tu mirada sobre mí, siervo tuyo, y sé propicio a mis súplicas. Te pido que nazca en mi corazón el esplendor de tu gloria para que, eliminado plenamente todo temor, pueda alabarte con ánimo y espíritu sereno, junto a mis hermanos en tu Iglesia.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

4. Por el suplicio de la Cruz

Oh, Dios, origen de toda misericordia y de toda bondad, que quisiste que tu Hijo sufriera por nosotros el suplicio de la cruz para librarnos del poder del enemigo; mira propicio mi humillación y dolor, y concédeme, pues me renovaste en la fuente bautismal, que, habiendo vencido el ataque del Maligno, me colme la gracia de tu bendición.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

5. Por la gracia de la adopción

Oh, Dios, que por la gracia de la adopción, quisiste que yo fuera hijo de la luz, te pido que me concedas no verme envuelto en las tinieblas de los demonios sino que pueda por siempre permanecer plenamente en el esplendor de la libertad recibida de ti.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Invocaciones a la Santísima Trinidad

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Solo a Dios honor y gloria.
Bendigamos al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo;sea alabado y ensalzado por los siglos de los siglos.
Te invocamos, te alabamos, te adoramos, oh, santa Trinidad.Esperanza nuestra, salvación nuestra, honor nuestro, oh, santa Trinidad.
Líbrame, sálvame, vivifícame,oh, santa Trinidad.
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios todopoderoso,el que era, el que es y el que vendrá.
A ti el honor y la fuerza, oh, santa Trinidad,a ti la gloria y el poder por los siglos de los siglos.
A ti la alabanza, a ti la gloria, a ti la acción de graciaspor los siglos de los siglos, oh, santa Trinidad.
Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal,ten piedad de mí.

Invocaciones a nuestro Señor Jesucristo

A

Jesús, Hijo de Dios vivo.Ten piedad de mí.
Jesús, imagen del Padre.Ten piedad de mí.
Jesús, Sabiduría eterna.Ten piedad de mí.
Jesús, resplandor de la luz eterna.Ten piedad de mí.
Jesús, Palabra de vida.Ten piedad de mí.
Jesús, hijo de la Virgen María.Ten piedad de mí.
Jesús, Dios y hombre.Ten piedad de mí.
Jesús, sumo Sacerdote.Ten piedad de mí.
Jesús, heraldo del reino de Dios.Ten piedad de mí.
Jesús, camino, verdad y vida.Ten piedad de mí.
Jesús, pan de vida.Ten piedad de mí.
Jesús, vid verdadera.Ten piedad de mí.
Jesús, hermano de los pobres.Ten piedad de mí.
Jesús, amigo de los pecadores.Ten piedad de mí.
Jesús, médico del alma y del cuerpo.Ten piedad de mí.
Jesús, salvación de los oprimidos.Ten piedad de mí.
Jesús, descanso de los abandonados.Ten piedad de mí.
Tú que viniste a este mundo.Ten piedad de mí.
Tú que libraste a los oprimidos por el diablo.Ten piedad de mí.
Tú que estuviste colgado en la cruz.Ten piedad de mí.
Tú que aceptaste la muerte por nosotros.Ten piedad de mí.
Tú que yaciste en el sepulcro.Ten piedad de mí.
Tú que descendiste a los infiernos.Ten piedad de mí.
Tú que resucitaste de entre los muertos.Ten piedad de mí.
Tú que subiste a los cielos.Ten piedad de mí.
Tú que enviaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles.Ten piedad de mí.
Tú que te sientas a la derecha del Padre.Ten piedad de mí.
Tú que vendrás a juzgar a vivos y muertos.Ten piedad de mí.

B

Por tu encarnación.Líbrame, Señor.
Por tu nacimiento.Líbrame, Señor.
Por tu bautismo y santo ayuno.Líbrame, Señor.
Por tu pasión y cruz.Líbrame, Señor.
Por tu muerte y sepultura.Líbrame, Señor.
Por tu santa resurrección.Líbrame, Señor.
Por tu admirable ascensión.Líbrame, Señor.
Por el envío del Espíritu Santo.Líbrame, Señor.
Por tu gloriosa venida.Líbrame, Señor.

Otras invocaciones al Señor

Cuando se nombra la Cruz, puede el fiel oportunamente hacer la señal de la cruz.

— Sálvame, Cristo Salvador, por la fuerza de la Cruz ✝: tú que salvaste a Pedro en el mar, ten piedad de mí.

— Por la señal de la santa Cruz ✝, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

— Por tu Cruz ✝ sálvanos, oh, Cristo Redentor, tú que muriendo destruiste nuestra muerte y resucitando restauraste la vida.

— Tu Cruz ✝ adoramos, Señor, tu gloriosa pasión contemplamos: ten misericordia de nosotros, Tú que padeciste por nosotros.

— Te adoramos, oh, Cristo, y te bendecimos, porque con tu Cruz ✝ has redimido al mundo.

Invocaciones a santa María Virgen

Bajo tu protección

Bajo tu protección nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, oh, Virgen gloriosa y bendita.

Consoladora de los afligidos,ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos,ruega por nosotros.
Dígnate aceptar mis alabanzas, oh, Virgen santa;hazme fuerte contra tus enemigos.
Madre mía,confianza mía.
María, Virgen Madre de Dios,ruega a Jesús por mí.

Dignísima Reina del mundo

Dignísima Reina del mundo, Virgen perpetua María, intercede por nuestra paz y salvación, tú que engendraste a Cristo Señor, Salvador de todos.

María, Madre de gracia

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo, y ampáranos en la hora de la muerte.

Socórreme, oh piadosísima Virgen María

Socórreme, oh, piadosísima Virgen María, en todas mis tribulaciones, angustias y necesidades, alcánzame de tu Hijo querido la liberación de todos los males y de los peligros de alma y cuerpo.

Acuérdate (Memorare)

Acuérdate, oh, piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ni uno solo de cuantos han acudido a tu protección e implorado tu socorro haya sido desamparado por ti. Yo, pecador, animado con esta confianza, acudo a ti, oh, Madre, Virgen de las vírgenes; a ti vengo, ante ti me presento con dolor. No desprecies, Madre del Verbo, mis súplicas, antes bien inclina a ellas tus oídos y dígnate atenderlas favorablemente.

Invocación a san Miguel arcángel

Arcángel san Miguel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la maldad y las asechanzas del demonio. Pedimos suplicantes que Dios lo mantenga bajo su imperio; y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja con el poder divino en el infierno a Satanás y los otros espíritus malignos que andan por el mundo tratando de perder las almas.

Amén.

Letanías

Señor, ten piedad.Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.Señor, ten piedad.

Santos intercesores

Santa María, Madre de Dios.Ruega por nosotros (por mí).
San Miguel.Ruega por nosotros (por mí).
San Gabriel.Ruega por nosotros (por mí).
San Rafael.Ruega por nosotros (por mí).
Santos ángeles custodios.Rogad por nosotros (por mí).
San Juan Bautista.Ruega por nosotros (por mí).
San José.Ruega por nosotros (por mí).
San Pedro.Ruega por nosotros (por mí).
San Pablo.Ruega por nosotros (por mí).
San Juan.Ruega por nosotros (por mí).
Todos los santos apóstoles.Rogad por nosotros (por mí).
Santa María Magdalena.Ruega por nosotros (por mí).

(Pueden añadirse los nombres de otros santos y beatos)

Súplica de liberación

De todo mal.Líbranos (líbrame), Señor.
De todo pecado.Líbranos (líbrame), Señor.
De las insidias del diablo.Líbranos (líbrame), Señor.
De la muerte eterna.Líbranos (líbrame), Señor.

Clamor final

Cristo, óyenos (óyeme).Cristo, óyenos (óyeme).
Cristo, escúchanos (escúchame).Cristo, escúchanos (escúchame).

Sacramentales especiales

Los sacramentales son signos sagrados instituidos por la Iglesia que, a imitación de los sacramentos, disponen al fiel a recibir la gracia y santifican las diversas circunstancias de la vida (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 1667). Su eficacia depende de la fe con que se usen y de la intercesión de la Iglesia.

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Aviso importante

Estas bendiciones se proporcionan únicamente con fines informativos y devocionales. La bendición y exorcismo del agua, la sal, el aceite y la medalla de San Benito solamente pueden ser realizadas por un sacerdote católico válidamente ordenado, según el Ritual Romano de la Iglesia. Los fieles pueden acercar estos elementos al sacerdote para que él los bendiga; el laico no puede pronunciar válidamente la fórmula de bendición y exorcismo.

Contacta con la parroquia para solicitar la bendición →

Bendición y exorcismo de la Medalla de San Benito

La cruz y medalla de San Benito es uno de los sacramentales más antiguos de la tradición latina. Su uso devocional, con bendición particular concedida por Benedicto XIV (1741), está acompañado de numerosas indulgencias para quienes la llevan con fe.

Bendición de la medalla

V. Señor, escucha mi oración. R. Y llegue a ti mi clamor. Oremos. Dios omnipotente, dador de todos los bienes, te suplicamos humildemente que, por la intercesión de nuestro Padre san Benito, infundas tu bendición ✝ sobre esta sagrada medalla, a fin de que quien la lleve, dedicándose a las buenas obras, merezca conseguir la salud del alma y del cuerpo, la gracia de la santificación y todas las indulgencias que se nos otorgan, y que por la ayuda de tu misericordia, se esfuerce en evitar las acechanzas y engaños del diablo, y merezca aparecer santo y limpio en tu presencia. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Exorcismo de la medalla

V. Nuestra ayuda nos viene del Señor. R. Que hizo el cielo y la tierra. Te ordeno, espíritu del mal, que abandones esta medalla, en el nombre de Dios Padre Omnipotente ✝, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos se contiene. Que desaparezcan y se alejen de esta medalla toda la fuerza del adversario, todo el poder del diablo, todos los ataques e ilusiones de Satanás, a fin de que todos los que la usaren gocen de la salud de alma y cuerpo. En el nombre del Padre Omnipotente ✝ y de su Hijo, nuestro Señor ✝, y del Espíritu Santo Paráclito ✝, y por la caridad de Jesucristo, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y al mundo por el fuego. Amén. (Se asperjan las medallas con agua bendita.)

Manual de uso

La medalla, una vez bendecida, se lleva habitualmente al cuello, en la muñeca o como recuerdo en el hogar.

  • Llevarla con fe como signo de protección y de pertenencia a Cristo; no es un amuleto, sino una profesión de fe.
  • Besarla al levantarse y antes de dormir, pidiendo a san Benito su intercesión contra las asechanzas del Maligno.
  • Colocarla en la cuna de los niños, en el lecho de los enfermos, sobre la puerta de la casa o en el vehículo.
  • Rezar ante ella la jaculatoria de san Benito: «¡Crux sacra sit mihi lux! ¡Nunquam draco sit mihi dux! Vade retro, Satana, nunquam suade mihi vana. Sunt mala quae libas, ipse venena bibas!» («La Santa Cruz sea mi luz; el demonio no sea mi guía. Retírate, Satanás, no me sugieras tus vanidades. Malas son las cosas que ofreces, ¡bebe tú mismo tu veneno!»).
  • Acompañarla siempre de los sacramentos: confesión frecuente y Eucaristía. Sin vida de gracia, la medalla pierde su sentido espiritual.
Materia: la medalla debe tener el diseño oficial aprobado por la Iglesia (cara con San Benito sosteniendo cruz y libro de la Regla; reverso con la cruz y las iniciales latinas del exorcismo).
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Exorcismo y bendición de la sal

El uso de la sal exorcizada está atestiguado desde los primeros siglos de la Iglesia y aparece en el Ritual Romano (Tít. IX, cap. II). Recuerda el llamado de Jesús a ser «sal de la tierra» (Mt 5, 13) y simboliza la preservación de la corrupción.

Exorcismo de la sal

V. Nuestro auxilio es el Nombre del Señor. R. Que hizo el cielo y la tierra. Te exorcizo, creatura de la sal, por Dios ✝ vivo, por Dios ✝ verdadero, por Dios ✝ santo, por Dios que ordenó, por medio del profeta Eliseo, que fueses puesta en el agua para sanar su esterilidad; para que te conviertas como sal exorcizada en salud para los creyentes, para que seas salud de alma y cuerpo para todos aquellos que te consuman; para que huya y se aparte del lugar donde seas puesta, toda maldad, toda acción del demonio, todo espíritu inmundo, conjurado por este Señor que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y el siglo por medio del fuego. Amén. Oremos. Imploramos humildemente tu inmensa clemencia, omnipotente y eterno Dios, para que te dignes con tu piedad bendecir ✝ y santificar ✝ esta creatura de la sal que Tú creaste para uso del género humano: a fin de que se convierta en salud de alma y cuerpo para todos los que la consuman; y para que todo aquello que sea tocado por esta sal carezca de toda inmundicia y de toda impregnación del espíritu del mal. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Manual de uso

La sal exorcizada se usa para implorar la protección de Dios sobre los lugares y las personas:

  • En el umbral del hogar: se esparce una pequeña cantidad en la entrada principal pidiendo al Señor que aleje toda influencia del Maligno.
  • En los cuatro ángulos de las habitaciones, especialmente de los dormitorios, como signo de consagración del espacio a Dios.
  • En los vehículos: una pequeña porción colocada con discreción, pidiendo la protección de Dios durante los viajes.
  • Mezclada con la comida en pequeñísima cantidad, como signo de bendición del alimento y de la mesa familiar (uso tradicional).
  • Acompañando la oración: el sacramental es signo, no acción mágica. Su eficacia se vive en la fe, la oración y la vida en gracia.
Materia: sal de mesa común (cloruro sódico), sin aditivos.
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Exorcismo y bendición del agua

El agua bendita es el sacramental más universal y antiguo de la Iglesia. Nos recuerda nuestro bautismo y es signo de purificación, de protección y de la presencia salvífica de Dios. El Ritual Romano contempla su exorcismo y bendición unida a la sal.

Exorcismo del agua

Te exorcizo, creatura del agua, en el nombre de Dios ✝ Padre omnipotente, en el nombre de Jesucristo ✝ su Hijo, nuestro Señor, y con el poder del Espíritu ✝ Santo: para que seas agua exorcizada para ahuyentar toda fuerza del Enemigo y para que puedas erradicar y arrancar al mismo Enemigo con sus ángeles apóstatas, por virtud del mismo Jesucristo nuestro Señor que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y este siglo por el fuego. Amén. Oremos. Oh Dios, sé propicio a nuestras súplicas e infunde la fuerza de tu bendición ✝ a esta agua que hemos preparado con estas purificaciones, para que esta tu creatura sirva para alejar a los demonios, sanar las enfermedades; para que al ser derramada sobre las casas y los hogares de los fieles, éstos queden libres de toda inmundicia y de todo mal; que no resida allí un espíritu pestilente, se alejen todas las insidias del Enemigo y, si hay algo que perjudique a los que habiten en ella o a su tranquilidad, por la aspersión de esta agua huyan, para que la salud que te pedimos por invocación de tu Nombre quede defendida de toda impugnación del Maligno, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Mezcla de la sal y el agua

(El sacerdote echa tres veces la sal en el agua en forma de cruz, diciendo:) Que esta mezcla de la sal y del agua se realice en el nombre del Padre ✝ y del Hijo ✝ y del Espíritu Santo ✝. Amén. V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu. Oremos. Oh Dios, autor de todo poder y rey insuperable de todo dominio, y siempre triunfador magnífico, que reprimes las fuerzas del dominio del mal, que superas la sevicia del Enemigo, que poderosamente vences a las huestes enemigas: a ti, humildes, te pedimos, Señor, que mires con bondad estas creaturas de sal y agua y las santifiques con tu bondad, para que doquiera que sean regadas, por la invocación de tu santo Nombre desaparezca toda infestación del espíritu inmundo, sea alejado el terror de la serpiente infernal, y, mediante la presencia del Espíritu Santo, nos concedas benigno tu misericordia ya que humildemente te la suplicamos. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Manual de uso

El Ritual Romano permite a los fieles llevar agua bendita a sus hogares «para rociar a los enfermos, sus hogares, campos, viñedos y cosas por el estilo».

  • Al entrar y salir de casa: persignarse con agua bendita haciendo la señal de la cruz, renovando la gracia bautismal.
  • Pila en la puerta: colocar una pequeña pila en la entrada del hogar y de los dormitorios para usar diariamente.
  • Bendecir a los hijos: los padres pueden trazar la señal de la cruz en la frente de los hijos al despedirse o al acostarse.
  • Aspersión del hogar: rociar las habitaciones, especialmente al mudarse de casa, después de un funeral, en tiempos de prueba o tras una pelea familiar, invocando la protección de Dios.
  • Con los enfermos: bendecir suavemente al enfermo o trazar la cruz en su frente acompañando la oración.
  • Vehículos y objetos: aspersión de coches, herramientas de trabajo, casa nueva, etc.
Materia: agua natural —corriente o mineral— sin aditivos.
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Exorcismo y bendición del aceite

El aceite exorcizado no sustituye al Sacramento de la Unción de los Enfermos (que solo el sacerdote puede administrar), pero es un sacramental antiguo que evoca la unción bautismal y confirmatoria, y se usa por los fieles para implorar la protección y sanación de Dios.

Exorcismo del aceite

Te exorcizo, creatura del aceite, por Dios Padre omnipotente ✝, que hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que existe. Que se aleje de este aceite toda fuerza del adversario, toda acción diabólica y toda incursión de Satanás, a fin de que conceda a todos los que lo usen salud mental y corporal, en el Nombre de Dios Padre Omnipotente ✝, de Jesucristo su Hijo nuestro Señor ✝, y del Espíritu Santo Paráclito ✝. Amén. Oremos. Señor Dios omnipotente, delante de quien está con temor el ejército de los ángeles, dígnate mirar ✝, bendecir ✝ y santificar ✝ este aceite, a fin de que, una vez obtenida la salud, la fuerza y la liberación, te demos gracias a ti, Dios vivo y verdadero. Te rogamos que cuantos usen este aceite que bendecimos ✝ en tu nombre queden libres de toda enfermedad, de todo dolor y de todas las insidias del enemigo, y así mismo se libren de toda adversidad y nunca sean heridos por la mordedura de la antigua serpiente, ya que los has redimido por la Sangre de Cristo que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Manual de uso

El aceite exorcizado se usa como signo devocional de unción y protección. No es válido como Unción de los Enfermos, sacramento reservado al ministerio del sacerdote.

  • Auto-unción devocional: trazar suavemente con una gota la señal de la cruz sobre la propia frente, manos o zona dolorida, pidiendo a Dios salud de alma y cuerpo.
  • Bendición en familia: los padres pueden ungir con una gota la frente de los hijos enfermos o angustiados, acompañando con la señal de la cruz y una oración.
  • Puertas y ventanas: trazar pequeñas cruces con el dedo untado en aceite en los marcos del hogar, pidiendo la protección divina.
  • Acompañamiento del sufrimiento: usarlo con fe en momentos de prueba, ansiedad o enfermedad, unido a la oración y los sacramentos.
  • Discreción y respeto: conservarlo en lugar digno; nunca tratarlo como remedio mágico ni sustituto de la medicina o de los sacramentos.
Materia: aceite de oliva extra virgen, sin mezclas ni añadidos.

¿Deseas que el sacerdote bendiga tu medalla, sal, agua o aceite?

Acércate a la parroquia con el sacramental que quieres llevar; con gusto te atenderemos.

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